Estrategias de diversificación empresarial

La diversificación es la clave para que las empresas puedan llevar su crecimiento al siguiente nivel. En este artículo nos adentramos en sus tipos y peculiaridades.

La diversificación empresarial es una de las estrategias más empleadas por las empresas cuando se trata de ampliar sus horizontes de mercado e incrementar su crecimiento. Aunque existen diferentes tipos de estrategias, las más comunes son la diversificación horizontal y vertical. Si quieres saber en qué consiste cada una y cómo puedes aplicarlas, sigue leyendo.

Estrategias de diversificación

En el mundo empresarial, diversificar suele ser sinónimo de expandirse, de crecer y de invertir. El objetivo de este tipo de estrategias consiste en aprovechar nuevas oportunidades de negocio para introducir a la empresa en nuevos mercados a través del lanzamiento de nuevos productos, lo que le permitirá incrementar su crecimiento y reducir ciertos riesgos, aunque también conlleva otros al adentrarse en un nuevo terreno.

Los motivos por los que una empresa puede tomar la decisión de adoptar estrategias de diversificación pueden ser muy variados, desde un crecimiento corporativo hasta una necesidad de reestructuración interna. Una diversificación empresarial no deja de ser una oportunidad de negocio y puede adquirir matices muy diferentes según el objetivo estratégico que se persiga: si bien puede apostar por el lanzamiento de nuevos productos, también puede enfocarse en ampliar y desarrollar los productos ya existentes o incluso dirigir sus esfuerzos a captar nuevos grupos de consumidores.

Al fin y al cabo, diversificar implica involucrarse en algunos aspectos comerciales que se encuentren fuera del alcance de la empresa. Por ello y por el riesgo que esto implica, este tipo de decisiones deben estar justificadas por un estudio previo que identifique una oportunidad real de negocio.

Tipos de diversificación empresarial

Una vez identificadas esas nuevas oportunidades comerciales, la diversificación podrá llevarse a cabo de dos maneras: podrá tratarse de una diversificación relacionada o de una diversificación no relacionada.

Diversificación no relacionada

La diversificación no relacionada se produce cuando una empresa opta por llevar a cabo una nueva actividad que no guarda ninguna relación con la que desempeña en la actualidad. Esta estrategia conlleva un mayor riesgo, ya que no existe relación a nivel de consumo ni de producción, y se enfrenta a una actividad para cuyo personal actual no está capacitado.

Diversificación relacionada

La diversificación relacionada conlleva un riesgo menor, puesto que la actividad que plantea sí que guarda relación con la actividad en la que la empresa está especializada. Para que este proceso sea totalmente eficiente, la nueva actividad que se plantea no solo debe estar relacionada a nivel de consumo, sino también a nivel productivo para que los costes sean menores. Este tipo de diversificación puede llevarse a cabo de dos maneras: horizontal o vertical.

  • Diversificación horizontal

La diversificación horizontal consiste en introducir la actividad de la empresa en nuevos mercados que guardan relación con los que la empresa ya opera. El formato del producto o servicio es distinto, pero el objetivo es común. Se trata de ampliar la gama de ofertas a través de productos complementarios a los que la empresa ya comercializa.

Por ejemplo, los negocios de comida rápida que añaden a sus menús algunos juguetes para niños. En este caso, se trata de productos no relacionados con la alimentación, pero que, comercializados junto al producto actual, consiguen atraer la atención de un grupo de clientes de forma más efectiva (en este caso, los niños).

Este sería el mismo caso de la marca Apple, un claro ejemplo de diversificación horizontal, puesto que sus productos empezaron siendo ordenadores y en la actualidad ha diversificado su cartera ofreciendo iPhone, iPad, iPod, Apple Watch y otros productos además de los Mac.

Ejemplo diversificación empresarial horizontal

  • Diversificación vertical

Por otro lado, la estrategia de diversificación vertical apuesta por ampliar su cadena productiva para elaborar productos que antes adquiría en el mercado. Así la empresa no tiene que depender de terceros para llevar a cabo su producción y se convierte en su propio proveedor.

Este es el caso de una de las empresas líderes en España: Inditex. La marca Zara es un claro ejemplo de diversificación vertical, puesto que ha ido integrando los elementos necesarios para poder elaborar internamente sus productos y, en la actualidad, se encarga de la producción de todas sus prendas, desde su concepción hasta su comercialización.

En definitiva, existen numerosas maneras de hacer crecer un negocio, además de las estrategias de diversificación horizontal y vertical que hemos visto, y en ESERP queremos compartir estos conocimientos contigo para ayudarte a desarrollar tu carrera profesional a través de nuestros nuestros programas de MBAs en Management y Másteres en Management. Si necesitas más información, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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